-Hola Toni.
-¡Anita!
-¿Que tal?
-Bueno… respecto a lo que ayer te conté, más o menos igual.
-Aix… ¿Sabes que no hace falta comerse la cabeza por algo así?
-No es fácil, Sara.
-¿Sabes? Ya se que puede parecer muy cursi, pero uno aprende a levantarse de tanto caerse. No te creas que eres el único que ha pasado o está pasando por eso. ¿Sabes qué hago yo cuando tengo un mal día?
-…
-¿Vives en comunidad?
-¿Qué importa eso?
-¿Vives en comunidad?
-Sí…
¿Y tenéis piscina comunitaria?
-Sara, ¿A qué viene todo esto?
-¿Tienes o no, piscina comunitaria?
-No. No tengo.
-Mmm… Entonces te va a resultar difícil…
-¿Qué es lo que haces tú cuando tienes un mal día?
-Reirme.
-¿Te ríes?
-Me río. Si estoy sola en casa subo a la terraza, cojo aire, y, por muchas lágrimas que me salgan de los ojos, Suelto hasta la última gota de aire en escandalosas y forzadas carcajadas. “JAJAJAJA”
-¿Y si no lo estás?
-Fácil. Me pongo el bikini, bajo a la piscina (que, por cierto, tengo piscina en mi casa), cojo aire, me zambullo, y vuelvo a troncharme de risa.
-Tal vez resulte más fácil chillar o darle un buen puñetazo a la pared.
-¿Por qué dices esas cosas? Chillando lo único que consigues es poner nerviosa a la gente que te rodea, y pegándole puñetazos a la pared no consigues más que abrirte la mano.
-Y a veces abollas la pared… jajaja!
-Toni, parece que tengas doce años… Se de sobras del palo que vais los tíos. Siempre presumiendo de levantar tantos quilos en el gimnasio y de comer tres platos de comida. No me gusta esa clase de chicos. No vas a conseguir impresionarme diciéndome que gracias a tu “mega fuerza mega hercúlea has mega roto una mega pared de uno de tus mega puñetazos”.
-…
-¿Cómo te sientes después de darle un puñetazo a la pared?
-Furioso, con menos ira y mas relajado, pero furioso igual.
-Sin comentar la sangre en los nudillos…
-…
-¿Sabes que? Tú y yo vamos a quedar algún día.
-¿Para qué? ¿Acaso es una cita?
-No vas demasiado bien encaminado…
-Vale. Vale. Lo siento…
-Te traerás el bañador por si hay alguien en mi casa ese día y nos meteremos los dos en la piscina y nos pondremos a reír.
-Pareceremos dos locos…
-Dios los cría y ellos se juntan.
-No se si eso encaja demasiado bien aquí…
-Yo me entiendo.
-Y bueno… ¿no vas a decirme cómo te siente después de reírte en voz alta?
-El próximo día que tengas un mal día, ya me contaras tú qué se siente al hacerlo.
-¿Y si no?
-Si no, ya me lo dirás cuando vengas a mi casa.
-No veas, ¿no? Nos conocemos desde ayer, y ya me estás invitando a tu casa.
-No te pienses cosas que no son.
-¿A que te refieres?
- Me caes bien, eso es lo que importa. A parte, eres mi cuenta-cuentos.
-…
-Por cierto, Toni.
-Dime, pequeña.
-¿Ya estás discriminando a la gente más pequeña que tú? No me busques las pestañas que me las encuentras, ¿eh?
-¿Pestañas?
-…Cosquillas, una errata.
-Jajajaja!
-Por cierto, ¿al final que pasó con Andrés?
-¿Qué Andrés?
-…el del cuento…
-Ah, vale. Es que no sabía a qué te referías. ¿En serio lo quieres saber?
-Las cosas que se empiezan, se acaban.
-Jaja! Bien dicho.
Hace 13 años
